El caso fue caratulado primero «muerte dudosa». La investigación siguió y con el testimonio de la sobrina de la víctima todo tomó otro rumbo. Un celular y un chip roto, entre los secuestros en la vivienda de padre e hijo, ahora bajo la lupa de los investigadores.
Inocencio Romero, un hombre de 75 años, fue encontrado muerto el pasado lunes 14 cerca de su residencia. Primero fue caratulado “muerte dudosa”, después se tuvo que cambiar el nombre de la causa judicial y el jueves detuvieron a los presuntos autores.
La División Investigaciones Complejas de General San Martín investigaba el “supuesto homicidio” de Inocencio Romero de 75 años en Las Garcitas. La causa fue tomada al principio como una “muerte dudosa” hasta que descubrieron un “traumatismo de cráneo contuso” en el cuerpo del hombre el martes 15. Allí, se comenzó a investigar el “supuesto homicidio”, el cual tenía a dos sospechosos: un hombre de 42 años y su hijo de 18.
Hasta entonces no eran más que sospechas, pero fue ahí que la sobrina de Romero testificó el jueves. La mujer dijo que alguien había robado el celular de su tío y desde entonces se había iniciado un conflicto entre ellos. Eran más pruebas que apuntaban al padre de 42 y su hijo. La Policía registró el domicilio de la víctima del hecho y notó que faltaba el celular, la billetera y el DNI de Romero.
Con aquella información se logró conducir a padre e hijo, quienes fueron notificados de su aprehensión. Poco después se hizo un allanamiento en su domicilio y encontraron el celular de Inocencio Romero, un chip línea personal roto y una bermuda con manchas rojizas, parecidas a la sangre.
Pasado el mediodía del jueves, los detectives hicieron un rastrillaje donde fue encontrado el cuerpo. Cerca del lugar hallaron una vara partida en dos partes, también con manchas similares a sangre, que podría ser de Inocencio, pero que aún se investiga.