El diputado nacional de La Libertad Avanza y economista visitó Corrientes para inaugurar, junto al legislador nacional Lisandro Almirón, el espacio Arquitectos de la Libertad, una iniciativa que busca promover los principios de libertad económica y personal en el ámbito político.
Minutos antes, en conferencia de prensa, destacó la importancia de cambiar el paradigma del Estado, y enfatizó que la clave radica en avanzar hacia un modelo que permita a las personas actuar con mayor independencia, reduciendo la intervención estatal en su vida diaria.
En declaraciones a LA VOZ DEL CHACO, el diputado subrayó que este proceso no es inmediato ni sencillo, sino una lucha constante que requiere paciencia y perseverancia a largo plazo.
En este sentido, reiteró que la transformación cultural y política hacia un modelo de libertad es una tarea que debe sostenerse con el tiempo, para lograr una verdadera autonomía ciudadana frente al poder centralizado.
-¿Cuáles son los puntos sobre los que habría que ajustar, dado el proyecto político del Presidente, la batalla cultural?
-La batalla cultural dura décadas. En la Argentina ha pasado un siglo para el cambio, y en tres años lo tenés a Javier, un año de diputado y dos de presidente, pero se debe a la batalla cultural, porque si vos transmitís algo que la gente no comprende, o el electorado no comprende, no tiene mayor sentido.
Primero hay que hacer el trabajo que yo siempre digo, que es fuera de la política, y es la batalla cultural, es la opinión pública, para que perciba que hay que salir de un paradigma del Estado presente, y que en realidad es la pregunta: ¿por qué no ensayar la libertad? Entonces ese cambio cultural que se ha hecho de forma fenomenal, y nos puso en un plano de discusión totalmente distinto, no creo que haya que hacerle ningún ajuste.
Lo que sí hay que hacer es mantenerlo, porque la batalla cultural nunca tiene fin, porque siempre va a haber gente que quiere vivir en expensas de otros, eso siempre va a estar, y siempre el socialismo, los colectivismos, van a estar presionando en el otro sentido. Lo que ha pasado en la Argentina es que nos hemos dedicado a nuestros negocios, nuestras actividades personales, y hemos descuidado la batalla cultural, que es el metro cuadrado de cada uno de nosotros.
Charlábamos en streaming, el metro cuadrado de las charlas de la familia, de amigos, y demás, en la sobremesa, que estos temas surgen, pero somos demasiado perezosos para agarrar los libros y estar preparados para el debate.
Entonces nos dedicamos a los negocios, y los Chávez y los Maduro siempre están a la vuelta de la esquina esperando la oportunidad para meterse, y eso es lo que le pasó a la Argentina, y le pasaba a Venezuela, le pasó a Cuba, que incluso Cuba con una revolución no apareció de la noche a la mañana, hubo justamente un pensamiento que permitió eso, y aceptó incluso que con todo el mensaje que era para liberar Cuba, terminó siendo una dictadura y una tiranía.
Entonces, la batalla cultural me parece muy importante, no le ajustaría nada, simplemente decir «Javier hizo este esfuerzo fenomenal, que para mí Javier, estos tipos aparecen cada 300 años, y nos puso en un nivel de discusión de la batalla cultural que hay que simplemente mantenerlo».
En definitiva, es algo tan noble como las ideas de la libertad, y salir de esta cuestión de que un grupo de gente, igual a nosotros, termina siendo los burócratas que nos dicen qué tenemos que hacer con nuestra vida y con nuestro patrimonio, eso por la batalla cultural.
-¿Qué opina de la candidatura de Adrián Zukiewicz, que se lanzó en el Chaco, candidato a diputado provincial por la Libertad Avanza?
-No lo conozco, no estoy en el armado, perdón, en el armado político, eso por ahí, no sé si vos seguramente lo conocés, o Lule Menem, Karina Milei, en fin, que están en el armado, yo no lo conozco.
Perfil de candidato
-¿Cuál es el perfil del candidato que busca la Libertad Avanza?
-¿Qué perfil? Valores, valores personales en la condición necesaria pero no suficiente, que necesita la política, valores personales, gente de bien, fundamental, no es suficiente, tiene que tener el contenido de las ideas, que yo me conforme en esta instancia, que conecte con el pensamiento y la importancia que es sacarle el peso del Estado a la gente, porque, subrayo esto, el Estado consume capital cada cosa que hace, consumir capital es tirar tractores al mar, acá al río, tirar tractores, eso es consumir capital, cada cosa que hace el Estado.
Entonces vos decís, bueno, pero hay cosas muy nobles, hasta las nobles, ¿qué quiere decir? Estar en contra de esas causas nobles, esas actividades nobles, no, que, si son sometidas a criterio del mercado, van a ser más óptimas.
¿Qué es el mercado? Que la gente, por ahí, el izquierdista decide mercado, «no, no hay que dejarle todo al mercado»; el mercado somos nosotros, es la gente, que decida la gente, los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas, entonces, tenemos que elegir las prioridades, qué vamos a hacer, lo mejor es el mercado, no un grupo de burócratas que te conduzca la vida, eso es básicamente.
Entonces, no todos vamos a ser liberales rosguardianos, perfecto, y en esta instancia, digamos, de la evolución cultural y del debate cultural, estamos años luz, y creo que no hay un armado nacional que se pueda hacer con los rosguardianos que hay en el país. Así que, pero con que se conecte con este principio de decir, hemos estado demasiado con el Estado presente, que en definitiva terminó en que el 60% de todo lo que ustedes hacen en un día, se lo saca el Estado, todo, entonces no podemos seguir así, porque el sector productivo es el único que genera bienestar y productividad.
«La política necesita una transformación profunda»
El diputado Benegas Lynch, además, criticó fuertemente el funcionamiento del Congreso, señalando que muchos legisladores buscan vivir del Estado en lugar de representar los intereses de los ciudadanos.
Consideró que los debates suelen desviarse hacia cuestiones irrelevantes para la gente y que el Congreso ha perdido la excelencia que lo caracterizaba en el pasado.
En ese sentido, comparó la dinámica parlamentaria con una actuación teatral, donde los legisladores adoptan roles ficticios para las cámaras.
Benegas Lynch afirmó que la política necesita una transformación profunda, comparando la llegada de Milei con un proceso de purificación en un sistema corrompido. Afirma que el cambio llevará tiempo y que se requiere la participación ciudadana para definir el rumbo.
Consideró que el Congreso funciona con una lógica burocrática y propone medidas para reducir costos, como la digitalización de procesos y la eliminación de leyes innecesarias.
Criticó el exceso de regulaciones y la dificultad de avanzar en reformas significativas debido a la resistencia de sectores políticos tradicionales.
Sobre la estrategia política, el diputado nacional defendió el pragmatismo frente al purismo, argumentando que en el Congreso las mayorías imponen límites a la velocidad del cambio.
Explicó que muchas reformas no avanzan completamente porque dependen de negociaciones con otros sectores y de consensos mínimos para su aprobación.
En este contexto, justificó la estrategia del oficialismo en la aprobación de la Ley de Bases, resaltando que, aunque no se logró todo lo propuesto, se dio un paso importante en la dirección correcta.