Carlos Daniel Barrientos, presidente de la Asociación de Veteranos del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) Malvinas, filial Chaco, realizó un análisis sobre lo ocurrido en la Guerra de Malvinas a 43 años de su inicio.
«Hoy se cumplen 43 años de aquel lamentable episodio», expresó Barrientos. «El 2 de abril de 1982, aproximadamente a las seis de la mañana, las tropas argentinas tomaron las Islas Malvinas, reduciendo a la guardia británica que se encontraba en la isla».
Consultado sobre qué recuerda de bueno y de malo de aquel acontecimiento, Barrientos destacó: «Lo bueno es que Argentina recuperó un pedazo de tierra que nos pertenece, que fue usurpado. Fue una alegría nacional en su momento. Pero luego llegaron las consecuencias de la guerra. En honor a la verdad, Argentina no estaba bien preparada para un conflicto de este tipo, pero tuvimos que enfrentarlo y se hizo hasta lo imposible para sostener la recuperación de Malvinas».
En diálogo con La Voz del Chaco, remarcó: «Las bajas de nuestras tropas, jóvenes que enfrentaron la toma con su vida. También el mal desempeño de algunos jefes militares y el trato que recibimos los soldados rasos. Sufrimos ansiedad, hambre, frío y muchas otras carencias para las que no estábamos preparados».
Barrientos relató su propia experiencia: «Yo pertenecía a la clase 1962 y, tras haber cumplido con el servicio militar obligatorio, fuimos convocados nuevamente por decreto para reforzar la defensa del territorio. Me tocó servir en la Patagonia, en la base aérea de Puerto San Julián, en Santa Cruz. Desde allí partían los aviones de la Fuerza Aérea para combatir al enemigo».
«Nuestra misión era doble: por un lado, colaborar en las operaciones de la Fuerza Aérea y, por otro, evitar una posible invasión de Chile, que en ese momento estaba atento a cualquier debilidad nuestra».
La diferencia tecnológica con los británicos
Sobre la diferencia en equipamiento entre las fuerzas británicas y las argentinas, Barrientos reconoció: «Sin lugar a dudas, los ingleses contaban con una tecnología totalmente superior en armamento. Eso dificultó el combate y llevó a muchas bajas en nuestras filas».
Consultado sobre si toda la verdad de la guerra ha sido contada, Barrientos afirmó: «Con el paso de los años, estamos en una tarea de difusión para que las nuevas generaciones conozcan la historia. Muchos jóvenes desconocen la realidad de lo ocurrido. Es nuestra responsabilidad relatar los hechos y responder sus inquietudes».
El peor recuerdo
Sobre lo más difícil de la guerra, Barrientos recordó: «El frío fue un enemigo más. Nosotros, chaqueños, no estábamos acostumbrados a esas temperaturas extremas. Yo mismo sufrí congelamiento en las piernas. También recuerdo ataques de helicópteros enemigos y situaciones que nunca se han difundido como deberían». «Seguimos en la lucha por mantener viva la memoria de Malvinas y por la reivindicación de todos los que estuvimos allí». insistió.
La reacción de la
sociedad y el desamparo
«Nosotros desconocíamos la situación en la que los argentinos, tanto a nivel nacional como provincial, estaban organizando colectas para enviarnos víveres y elementos de primera necesidad mientras combatíamos», relató Barrientos. «Fue solo al regresar, cuando la prensa comenzó a difundir información, que nos enteramos de todo esto. Fue una situación muy desagradable y vergonzosa, porque mientras nosotros defendíamos la patria, nuestro país desviaba la atención de nuestras verdaderas necesidades».
Conmemoraciones y el
significado de Malvinas
En cuanto a las actividades previstas, Barrientos explicó que la asociación finalizó recientemente las reuniones organizativas y detalló que el acto oficial en Chaco se realizará en la Guarnición Militar Resistencia. «Nosotros también vamos a concurrir para compartir una conmemoración, porque esto no es un festejo, sino un recordatorio eterno de lo que significó la toma de Malvinas. Para nosotros y nuestras familias, es una marca imborrable».
El veterano destacó la importancia del acompañamiento de los familiares: «Algunos de mis compañeros tienen la suerte de contar con sus padres vivos, quienes vivieron de cerca lo que pasamos cuando fuimos trasladados al teatro de operaciones».
«La guerra fue una experiencia buena y mala a la vez»
Reflexionando sobre su experiencia personal, Barrientos describió la guerra como «una mezcla de cosas». «Fue una experiencia buena y mala a la vez. Aprendimos disciplina, valores y el significado real del compromiso con la patria, pero también vivimos momentos de angustia y desprotección».
En este sentido, envió un mensaje a los jóvenes: «Hoy muchos chicos están tomando caminos equivocados. Nosotros, a su edad, tuvimos que portar un arma y defender nuestra bandera. Mi consejo es que se enfoquen en una vida sana, con respeto y disciplina. El servicio militar nos sirvió mucho y participar en un conflicto generó en nosotros una conducta firme, un respeto hacia la familia y la comunidad. Eso es lo que quiero transmitir».
Diferencias dentro de
los veteranos de Malvinas
El presidente de la Asociación TOAS también aclaró una cuestión fundamental sobre los distintos teatros de operaciones en la guerra: «Las Fuerzas Armadas establecieron dos teatros de operaciones: el Teatro de Operaciones Malvinas (TOAM), que fue el más cruento, y el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), al que pertenecemos nosotros». Esta diferenciación, según indicó, ha generado disputas sobre el reconocimiento y los derechos de los combatientes.
«Seguimos luchando por nuestro reconocimiento»
Barrientos insistió en la falta de respuestas oficiales: «El hecho de que sigamos luchando después de 40 años para que nos reconozcan demuestra la indiferencia que han tenido los distintos gobiernos. Necesitamos que se atiendan nuestras demandas y se nos brinde el reconocimiento que merecemos».
Para finalizar, el veterano reiteró su compromiso con la memoria y la causa Malvinas: «Mientras tengamos voz, seguiremos recordando a nuestros compañeros caídos y exigiendo justicia. Malvinas no es solo una cuestión del pasado, es una causa presente y futura».
«Fue una guerra injusta»
Respecto al reconocimiento por parte del Estado, Barrientos fue contundente: «El Estado Nacional nos abandonó al principio. Tanto a los excombatientes como a los veteranos de guerra nos costó mucho conseguir beneficios para mejorar nuestra calidad de vida. Hemos luchado por vivienda, atención médica y ayuda para nuestras familias. Todo esto es una responsabilidad del Estado Nacional y también del Estado provincial».
Al ser consultado sobre si consideraba que la guerra fue justa, Barrientos respondió: «Fue una guerra injusta. Muchos compañeros murieron, como en el caso del hundimiento del crucero General Belgrano. Ese buque no estaba en zona de combate cuando fue atacado por un submarino británico. Lo consideramos un crimen de guerra».