Con coincidencias entre el peronismo y el PRO, con apoyo de sectores de la UCR y exlibertarios, el Senado de la Nación rechazó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema. Mientras el caso de Lijo quedó cerrado, el futuro de García-Mansilla genera debate jurídico.
El Senado de la Nación rechazó hoy los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar la Corte Suprema, en un revés para el Gobierno de Javier Milei. La votación mostró una convergencia entre el peronismo y el PRO, con el apoyo de sectores de la UCR y exlibertarios, que impidió la designación de los jueces propuestos por el Ejecutivo.
La sesión estuvo presidida por Bartolomé Abdala, en ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel. La votación resultó en 43 votos en contra, 27 a favor y una abstención en el caso de Lijo, mientras que García-Mansilla obtuvo 51 votos en contra y solo 20 a favor. Al no alcanzar los dos tercios necesarios, ambos pliegos fueron rechazados, generando incertidumbre sobre las vacantes en el máximo tribunal.
DIFERENTES POSTURAS EN EL RECINTO
Desde el oficialismo, hubo intentos de último momento para posponer la votación. Santiago Caputo convocó al senador Eduardo Vischi (UCR) para solicitar una prórroga de dos semanas con el fin de continuar negociaciones, pero no tuvo éxito. En paralelo, Ezequiel Atauche, titular del bloque de La Libertad Avanza, propuso suspender la sesión, lo que generó burlas desde la oposición.
El debate en el recinto reflejó distintas posiciones. Guadalupe Tagliaferri (PRO) cuestionó el mecanismo de designación por decreto y señaló que los candidatos «aceptaron ir por la banquina de la Constitución». Por su parte, Daniel Bensusán (Unión por la Patria) argumentó que el Senado tenía la responsabilidad de evitar «abusos de poder del Ejecutivo» y sostuvo que rechazar los pliegos equivalía a rechazar el decreto de designación.
Otros legisladores ofrecieron posturas divergentes. Carmen Álvarez Rivero (PRO) consideró que la sesión tenía un «objetivo político» contra el Gobierno, diferenciando a los candidatos y expresando desconfianza hacia Lijo. En tanto, Martín Lousteau (UCR) cuestionó la posibilidad de que el Ejecutivo cambie jueces a su conveniencia, poniendo en duda la independencia del Poder Judicial.
IMPLICANCIAS Y ESCENARIOS FUTUROS
El caso de García-Mansilla generó mayor controversia, ya que los jueces de la Corte Suprema le tomaron juramento antes de la votación en el Senado. Existen dos interpretaciones jurídicas: una sostiene que, al haber sido designado en comisión, solo podría ser removido mediante juicio político; la otra afirma que el rechazo del Senado implica su destitución automática.
Dentro de la UCR y el PRO, la votación también dejó divisiones internas. Mientras algunos senadores apoyaron el rechazo a ambos pliegos, otros respaldaron a García-Mansilla y criticaron la estrategia del oficialismo. Luis Juez (PRO) sostuvo que «nos guste o no, García-Mansilla ya es juez de la Corte», contrastando con la postura de Lousteau, quien abogó por su remoción inmediata.
El rechazo de los pliegos supone un obstáculo para el Gobierno de Milei en su intento por nombrar jueces en la Corte. Sin embargo, el futuro de García-Mansilla sigue en disputa, lo que podría derivar en una resolución judicial. La falta de consenso en el Senado refleja la fragmentación política y la dificultad del Ejecutivo para avanzar en su agenda institucional.