La crisis del sector de taxis en la provincia del Chaco se profundizó en el último año, poniendo en riesgo la continuidad de la actividad. Gabriel Uguelli, secretario general del Sindicato de Peones de Taxis del Chaco, advirtió que la competencia de las aplicaciones de transporte, la falta de regulación y la inacción del Estado municipal están llevando a los taxistas a una situación límite. «Nuestra actividad corre un serio riesgo y tendencia a desaparecer como se la conoce históricamente», sostuvo en contacto con radio Libertad.
El impacto de
las aplicaciones
La llegada de aplicaciones extranjeras como Uber y ahora también Didi, generó un cambio drástico en el mercado del transporte de pasajeros. «Estas aplicaciones tienen opción de auto, opción de moto, te hacen delivery, te buscan, te llevan, te traen», explicó Uguelli, señalando que muchos usuarios las eligen debido a su menor costo.
Sin embargo, advirtió sobre las consecuencias de esta modalidad de transporte: «Antes se habían hecho mil requisitorias para que el país y la comunidad toda tengan una seguridad a la hora de ser transportada, y hoy resulta ser que esto está a la buena de Dios». Según Uguelli, la falta de control permite que cualquier persona pueda trabajar en estas plataformas sin los requisitos de seguridad que se exigen a los taxistas.
La ausencia del
Estado municipal
Desde el sindicato han solicitado reuniones con el intendente de Resistencia, pero no han obtenido respuestas. «Nosotros, desde que entró la actual gestión, venimos pidiendo audiencia formal. No únicamente desde el sindicato, sino de distintas asociaciones que estamos todas nucleadas», afirmó Uguelli. Sin embargo, denunció que «este intendente no atiende a nadie y no hay ningún tipo de respuesta».
Según datos del sindicato, en febrero de 2024, las aplicaciones extranjeras generaban una fuga de 1.200 millones de pesos anuales de la provincia. «Hoy, con el aumento de la demanda y las tarifas, estamos hablando de 2.500 a 3.500 millones de pesos anuales que se llevan estas aplicaciones sin tributar nada», detalló Uguelli.
Disminución del
parque de taxis
La cantidad de taxis y remises habilitados también ha caído drásticamente. «Honestamente, estamos alrededor de 200 taxis realmente habilitados, menos de 150 remises en el ejido de Resistencia», explicó Uguelli. Agregó que muchos trabajadores han optado por pasarse a las aplicaciones ilegales: «Hoy, los chicos te dicen ‘para qué voy a habilitar si igual trabajo bajo la aplicación, no pago dos técnicas al año, no tengo ocular, no tengo exigencia’. Entonces, prefieren trabajar de esa manera».
Inseguridad y
falta de control
Otro de los puntos que preocupan al sector es la inseguridad que generan estas aplicaciones. «Ya hubo casos de robo e intentos de abuso por estos conductores, porque no tienen ninguna exigencia. Tampoco tienes cómo identificarlos», alertó Uguelli. Según el sindicalista, la única sanción que reciben los choferes denunciados es el bloqueo temporal de sus cuentas, lo que no garantiza la seguridad de los usuarios.
«Cuando querés empezar a trabajar en una de estas aplicaciones, el filtro que tenés para poder formar parte no es enorme. Cualquiera puede hacerlo», indicó. «A veces, solo necesitas tener un auto, seguro y una cuenta en Mercado Pago».
Alternativas y estrategias
Ante la falta de respuestas del Estado, el sindicato decidió tomar medidas para competir con las aplicaciones. «Desde la asociación y el sindicato armamos una empresa que se llama Viaggio Viajes. Tenemos la misma tarifa que estas aplicaciones, pero con la diferencia de que nuestros autos están verdaderamente habilitados», explicó Uguelli.
Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de una nueva modalidad de transporte que podría agravar la situación: «Ahora quieren darle rienda suelta a todo lo que sea mototaxi, es una locura total».
El sector de taxis en Chaco enfrenta una crisis sin precedentes, con una merma en la cantidad de unidades habilitadas y una competencia desleal por parte de las aplicaciones extranjeras. Mientras los taxistas intentan sobrevivir con nuevas estrategias, la falta de regulación y el avance de la tecnología siguen poniendo en jaque una actividad históricamente regulada.